En DK Veiga entendemos la arquitectura como una disciplina abierta al diálogo. Un espacio donde confluyen distintas miradas, formas de entender el mundo y maneras de experimentar el entorno.
Por eso, tuvimos la suerte de participar el pasado 12 de septiembre en un encuentro muy especial en Segart, donde arquitectura, música y arte se encontraron en un mismo espacio.
La iniciativa, organizada por nuestro amigo y fotógrafo Alfonso Calza, junto al pianista Rubén Talón, quien convirtió su propia casa en el escenario de una experiencia íntima y diferente, pensada para compartir con amigos y personas cercanas.
Vivir la arquitectura desde otra perspectiva
Para el equipo de DK Veiga, formar parte de este encuentro fue una oportunidad para acercarnos a la arquitectura desde una perspectiva diferente.
La casa se convirtió durante unas horas en un punto de encuentro. Un lugar en el que conversar, escuchar, observar y descubrir nuevas formas de relacionarnos con el espacio.
La música tuvo un papel fundamental. Mientras el sol comenzaba a caer sobre Segart, disfrutamos de un concierto de piano de Rubén Talón, que aportó una nueva dimensión a la experiencia.
El sonido, la luz del atardecer y la propia arquitectura se fueron mezclando de manera natural, creando una atmósfera especialmente cuidada.
El valor de compartir miradas
Uno de los aspectos que más valoramos desde DK Veiga fue precisamente la posibilidad de entablar conversaciones, intercambiar ideas y conocer nuevos puntos de vista.
Estos encuentros nos recuerdan que la arquitectura no se construye únicamente desde los planos, los materiales o las formas. También se nutre de las personas, de la cultura, del arte y de todas aquellas experiencias que nos permiten ampliar nuestra manera de mirar.
Compartir esta tarde con personas de diferentes ámbitos nos permitió escuchar otras perspectivas, conocer nuevas sensibilidades y disfrutar de conversaciones que, de una forma u otra, también enriquecen nuestra manera de entender la arquitectura.
Una casa como punto de encuentro
La vivienda en Segart fue mucho más que el lugar donde tuvo lugar el evento. Durante la tarde se transformó en un espacio para vivir, conversar y compartir.
El concierto de Rubén Talón al atardecer dio paso posteriormente a una cena entre los asistentes, prolongando el encuentro hasta entrada la noche en un ambiente cercano y distendido.
Para nosotros, esa capacidad de un espacio para generar encuentros y crear experiencias forma parte de la esencia de la arquitectura.
Seguir aprendiendo a través de la experiencia
En DK Veiga creemos en una arquitectura que observa, escucha y evoluciona. Por eso, participar en experiencias como esta es también una forma de seguir aprendiendo.
Poder conocer nuevos puntos de vista, conversar con personas vinculadas a otros ámbitos creativos y disfrutar de la arquitectura desde una perspectiva más experiencial nos recuerda el valor de mantenernos abiertos a todo aquello que puede inspirar nuestro trabajo.
Arquitectura, música y arte compartieron protagonismo en una tarde que nos permitió disfrutar del espacio de una manera diferente y, sobre todo, seguir descubriendo todo lo que puede surgir cuando diferentes disciplinas y personas se encuentran.


